BPM son las siglas de *beats per minute*: cuántos pulsos entran en un minuto. Es la velocidad de la canción. Una balada anda por 70, un tema de rock por 120, algo bien rápido por 160.
El pulso es eso que marcás con el pie sin pensarlo cuando escuchás música. Contá cuántas veces lo marcás en un minuto y ese es el BPM.
Para qué te sirve saberlo
- Para que el metrónomo te sirva. Si el clic no está a la velocidad de tu tema, molesta en vez de ayudar.
- Para que los loops encajen. Un loop de batería grabado a 90 BPM metido en un tema de 120 suena fuera de tiempo, salvo que el programa lo estire.
- Para grabar de a partes. Si todo está en la misma grilla, podés grabar el estribillo hoy y la estrofa mañana y que peguen.
Cómo contarlo a mano
- Poné la canción y marcá el pulso con el pie o con la mano.
- Contá cuántos pulsos hacés en 15 segundos.
- Multiplicá por 4. Eso es el BPM.
Si te da algo como 60 en un tema que se siente rápido, probablemente estés contando de a dos pulsos. El doble (120) y la mitad (30) de un tempo son ambos «correctos» matemáticamente; el que vale es el que se siente natural para marcar con el pie.
Cómo detectarlo automáticamente
Si ya tenés el audio, no hace falta contar. Al subir un archivo al Arranger de MY STUDIO en el navegador, el tempo se detecta solo: el programa busca los ataques (los golpes) y calcula cada cuánto se repiten.
Hay una decisión ahí que conviene entender, porque es la diferencia entre que te ayude y que te arruine un archivo: detectar el tempo no es lo mismo que cambiarlo.
- Si el archivo es corto y calza en compases enteros —o sea, es un loop— se estira para que entre en el tempo de tu proyecto.
- Si es una canción entera, el tempo se te informa y no se toca nada. Estirar tres minutos de música sin que nadie lo pida es un desastre silencioso.
Y si el audio no tiene pulso claro —un pad, un efecto, una nota larga— el detector lo dice en vez de inventar un número. Un BPM inventado es peor que ninguno: hace que el archivo aparezca cuando filtrás por un tempo que en realidad no tiene.
El BPM y la tonalidad no son lo mismo
Se nombran juntos todo el tiempo, pero son cosas distintas: el BPM es cuán rápido va, la tonalidad es en qué nota está. Los dos importan para que un sample entre en tu canción, y los dos se ajustan solos al soltarlo en el Arranger. En el Banco de Sonidos cada sonido trae los dos datos en su ficha.